Había una vez tres frutas muy amigas que vivían en una canasta feliz: una manzana roja y redonda, un plátano amarillo y flaquito, y una fresa pequeña con un sombrerito de hojas verdes. A ellas les encantaba jugar a las escondidas en la cocina. El plátano se estiraba muy alto detrás del vaso, la manzana se rodaba despacito bajo el frutero y la fresa, por ser la más chiquita, se metía feliz dentro de una taza limpia. ¡Siempre se divertían un montón!
Un día, decidieron salir al jardín a dar un paseo bajo el sol. Caminaban saltando y cantando una canción alegre cuando, de repente, ¡empezó a llover! Las gotitas de agua hacían ¡clic, clic, clic! en el suelo. Como eran muy unidas, se abrazaron fuerte para protegerse. El plátano curvado usó su cuerpo como un paraguas largo para tapar a la manzana, y la manzana, con su forma grande, cuidó a la pequeña fresa del viento.
Cuando la lluvia terminó, salió un hermoso arcoíris en el cielo. Las tres frutas miraron hacia arriba con sus ojitos brillantes y se dieron cuenta de algo maravilloso: ¡el arcoíris tenía sus mismos colores! El rojo de la manzana y la fresa, y el hermoso amarillo del plátano brillaban con fuerza. Muy contentas, regresaron a casa tomadas de las manos, sabiendo que juntas siempre eran el mejor equipo.