Cuatro amigos en la rama

Había una vez cuatro pajaritos muy, pero muy amigos, que vivían en un árbol grande y lleno de hojas verdes. A estos pajaritos les encantaba pasar todo el día juntos en una ramita bajita, donde el sol calentaba sus plumitas. Dos de ellos eran más grandes y cantaban canciones preciosas que hacían sonreír a todo el bosque.

Uno de los pajaritos cantores, el que estaba en el centro, abría mucho su piquito para que salieran las notas musicales más alegres. ¡Pío, pío, pío!, cantaba con mucha fuerza. Sus amigos le escuchaban muy atentos y felices, moviendo sus cabecitas al ritmo de la música. Se sentían muy contentos de estar todos juntos en su ramita favorita.

Mientras los dos pajaritos cantaban, otro de sus amigos decidió que quería volar un poquito. Estiró sus alitas y empezó a revolotear suavemente alrededor de los demás, saludándolos con una gran sonrisa. El cuarto pajarito, el más pequeñito de todos, le miraba desde la ramita con ojitos muy curiosos, soñando con el día en que él también pudiera volar muy alto.

Después de cantar y jugar un buen rato, los cuatro pajaritos decidieron que era hora de descansar. Se acurrucaron muy juntitos en su ramita, sintiendo el calorcito de sus cuerpos y el olorcito de las hojas verdes. Se quedaron dormiditos muy rápido, soñando con las canciones que cantarían y los juegos que jugarían todos juntos al día siguiente.